Para la OMS ser trans no es más una enfermedad mental

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el lunes 18 de junio la nueva clasificación de enfermedades (ICD- 11, en inglés) que va a debatir en la Asamblea General en mayo de 2019 para su adopción por los estados miembros. Entrará en vigencia el 1° de enero de 2022. Allí la transexualidad (código HA4Z) no figura más en el ítem "trastornos mentales, del comportamiento y del neurodesarrollo".

19 de junio de 2018

Foto: Ariel Gutraich La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el lunes 18 de junio la nueva clasificación de enfermedades (ICD- 11, en inglés) que va a debatir en la Asamblea General en mayo de 2019 para su adopción por los estados miembros. Entrará en vigencia el 1° de enero de 2022. Allí la transexualidad (código HA4Z) no figura más en el ítem «trastornos mentales, del comportamiento y del neurodesarrollo». El ICD-11, un manual para identificar tendencias y estadísticas mundiales de salud que no se renovaba desde 1990 (la ICD-10), incorporó un reclamo histórico de las comunidades LGBTI de todo el mundo al crear un nuevo capítulo sobre «Condiciones relacionadas con la salud sexual». Ahora se denomina «incongruencia de género» o transexualidad (entendida como una incongruencia marcada y persistente entre el sexo experimentado de un individuo y el sexo asignado). Ubica esta “incongruencia de género” como una “condición relacionada con la salud sexual”, y considera que se manifiesta en rasgos como “un profundo disgusto o incomodidad con las características sexuales primarias o secundarias”, un “fuerte deseo de liberarse” de algunas de estas características, y un “fuerte deseo de tener las características sexuales primarias o secundarias del sexo experimentado”. “El individuo experimenta un fuerte deseo de ser tratado (vivir y ser aceptado) como una persona del sexo experimentado”, asegura la OMS. El organismo también afirma que esta “incongruencia” debe haber estado presente por al menos varios meses, y que no puede diagnosticarse antes del inicio de la pubertad. También desaparecen otras categorías asociadas a las travestis como “el travestismo de doble rol”, definido como “vestir ropas del sexo opuesto durante parte de la existencia de un individuo para disfrutar la experiencia temporal de pertenencia al sexo opuesto”, o el “travestismo fetichista”, referido a “vestir ropas del sexo opuesto para sentir excitación sexual y crear la apariencia del sexo opuesto”, y que estaba considerado como una parafilia. La clasificación también incluía el “desorden de la identidad de género en la infancia”. La OMS reconoce ahora que “hay claras evidencias de que la transexualidad no es un trastorno mental” y que “clasificarla como tal puede causar un enorme estigma para las personas transgénero”. Sin embargo, justifica la decisión de mantener a la transexualidad dentro del listado de enfermedades, debido a que “permanecen significativas necesidades de atención sanitaria que pueden satisfacerse mejor si esta condición está codificada en el CIE”. El órgano afirma además que, aunque “es crucial escuchar las voces de las personas afectadas por incongruencia de género”, la decisión de mover la transexualidad al apartado de salud sexual se tomó en base a evidencias científicas. Según el comunicado de la OMS, el nuevo manual “refleja el progreso en medicina y los avances en la comprensión científica”. La OMS explicó que este manual, la base para identificar tendencias y estadísticas de salud en todo el mundo, contiene alrededor de 55 000 códigos únicos para lesiones, enfermedades y causas de muerte. El trabajo, indicó, «proporciona un lenguaje común que permite a los profesionales de la salud compartir información» en todo el mundo. Entre las novedades la OMS destacó la incorporación de nuevos capítulos, como los de medicina tradicional (por ejemplo la china), que «aunque millones de personas la usan (…) en todo el mundo, nunca se había clasificado en este sistema». Desde la OMS aseguraron que el ICD-11, que lleva más de una década en desarrollo, «proporciona mejoras significativas que en versiones anteriores», es completamente electrónico y tiene un formato mucho más fácil de usar. Además de ser una herramienta clave para los profesionales del área, el ICD también es utilizado por las aseguradoras de salud cuyos reembolsos dependen de su codificación; gerentes de programas sanitarios nacionales; especialistas en recopilación de datos y otros actores que siguen el progreso del tema y determinan la asignación de recursos. La primera edición, conocida como la Lista Internacional de Causas de la Muerte, fue adoptada por el Instituto Internacional de Estadística en 1893. A la OMS se le encomendó el ICD en su creación, en 1948, y publicó la sexta versión, ICD-6, que incorporó la morbilidad por primera vez.]]>

19 de junio de 2018

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