Vidas cruzadas: proyecto fotográfico sobre trans mexicanas en Hotel Gondolín

Por Ceci Estalles* “Quiero que la gente que no sabe de arte entienda lo que yo hago”, dice el artista y activista chino Ai Weiwei, y no puedo dejar de unir esas palabras con lo que vivimos el lunes pasado en el Hotel Gondolín. El hotel Gondolín es un hotel recuperado por feminidades trans, autogestionado…

22 de marzo de 2018

Por Ceci Estalles* “Quiero que la gente que no sabe de arte entienda lo que yo hago”, dice el artista y activista chino Ai Weiwei, y no puedo dejar de unir esas palabras con lo que vivimos el lunes pasado en el Hotel Gondolín.

El hotel Gondolín es un hotel recuperado por feminidades trans, autogestionado por ellas, recibe cientos de chicas que vienen generalmente del norte del país para vivir en Ciudad de Buenos Aires. No hay trans/travesti que no conozca el Gondo. Después de años de lucha y con la personería jurídica en trámite, el espacio funciona también como centro cultural, recibiendo propuestas que generen herramientas de crecimiento para las compañeras.
Esta semana se proyectó Casa Azul, un proyecto fotográfico de la documentalista italiana, Giulia Iacolutti. Su trabajo es una investigación socio-visual sobre las historias de vida de cinco mujeres trans recluidas en la penitenciaria varonil de la Ciudad de México. Fue la primera vez que su obra se aleja de la formalidad que reviste a la escena del arte o la academia y vuelve a la intimidad del colectivo para hablar entre risas y complicidades el mismo idioma, y paradójicamente, dentro de una casa pintada de azul. “Uno de los objetivos de mi trabajo es que salga del mundo autorreferencial de la foto, del arte o de lo académico y que llegue a diferentes públicos, de diferente clase sociales y/o de diferente educación escolar. La complejidad del tema necesita una búsqueda aún compleja para la construcción del proyecto según varias capas de lectura que permitan una lectura democrática”, dijo Giulia.

Cuerpos compartidos

“Casa Azul” muestra el proceso de construcción identitaria y las prácticas de personas cuyos cuerpos son considerados doblemente abyectos por su identidad y su condición de reclusión. Siendo las detenidas obligadas a vestirse de azul, nombraron la cárcel “la casa azul”, evocando el encarcelamiento sufrido por su cuerpo mismo. En una cárcel de hombres está prohibido el ingreso de objetos para mujeres, pero por medio de coimas, las internas los consiguen, convirtiéndolos en armas de resistencia hacia un ambiente que les impone lo masculino. “Casa azul” evidencia la eterna lucha binaria que estas personas tienen que enfrentar en lo cotidiano para ser lo que se auto-perciben: mujeres. Fue un honor y una gran emoción compartir con tanta mujeres que no tienen estructuras, sino que comparten el mismo proceso no sólo de transición personal, si no de lucha para que la sociedad misma las acepte. Me pareció hermoso que las historias de vida de cinco compañeras mexicanas detenidas pudieran ser objeto de interés de muchas mujeres trans argentinas. Seguro Alejandra, Martina, Gabi, Frida y América serían felices de saber que estuvieron presentes en el Hotel Gondolín. Parte de Casa Azul se puede visitar en la exposición colectiva “Borrador de un cuerpo intervenido” en Arte x Arte hasta el 6 de abril en  Lavalleja 1062 Mar a Vier de 13.30 a 20 hs. Sáb de 13.30 a 16 hs. *Fotógrafa y activista. Es una de las integrantes del proyecto Archivo de la Memoria Trans.]]>

22 de marzo de 2018

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