Benito Cerati: “Hay homofobia por ignorancia, por repetición y por miedo”

"Benito Cerati siempre fui yo, por más obvio que suene. Siempre tuve ese impulso propio de ser quien soy, para bien o para mal. Soy una persona súper emocional, mis gustos y preferencias siempre tienen que ver con un nivel de sensibilidad alto”. El músico de 24 años, al frente de la banda Zero Kill desde 2013, y un activista de las redes sociales, deja así zanjado el tema de su identidad.

9 de febrero de 2018

Por Lucy Ways Fotos: Belén Asad Benito Cerati siempre fui yo, por más obvio que suene. Siempre tuve ese impulso propio de ser quien soy, para bien o para mal. Soy una persona súper emocional, mis gustos y preferencias siempre tienen que ver con un nivel de sensibilidad alto”. El músico de 24 años, al frente de la banda Zero Kill desde 2013, y un activista de las redes sociales, deja así zanjado el tema de su identidad. Es el hijo de Gustavo, claro, pero desde hace años es reconocido como un artista que pisa fuerte en la escena tecno de América Latina. Ex estudiante de Antropología, y artista camaleónico, como su admirado David Bowie, en un día puede hacer música, una sesión de fotos y también dar batalla por el feminismo y la diversidad desde la trinchera de Twitter. Hace dos semanas, uno de sus tuits fue titular de varios portales de espectáculos. No era una noticia:

-Dijiste: “soy gay y feliz”: ¿fue por algo en especial que pasó?
Nunca busqué decirlo públicamente, de hecho, vengo expresándome normalmente hace años. Un día en especial, empujado quizás por todo el tema álgido del feminismo, decidieron darle bola a uno de los tantos tweets en los que menciono mi orientación como menciono cualquier otro tópico de charla. En ese tuit, en realidad estoy bancando al feminismo y a las minorías. Y si mencioné ahí que soy gay es porque la clave es estar orgulloso de eso, como con cualquier otro tipo de cualidad física, emocional, etcétera que te caracterice. No lo hice en absoluto por algo personal, yo personalmente no gano nada con que se haga pública mi orientación. También cabe aclarar que por mucho tiempo la etiqueta gay me sirvió. Últimamente ya no tanto, siento que encasillarme ahí también era como encarcelarme y perder la oportunidad de sentir otras cosas. Si pienso realmente en cómo soy, creo que no tengo una definición particular. Creo en el espectro, no en los extremos, por lo tanto, si dije que soy gay es para visibilizarlo y que se normalice más rápido, y que podamos ir en camino hacia el desuso de cualquier etiqueta en cuanto a lo sexual y a que verdaderamente no importe. Si hizo mucho ruido esto que sucedió es simplemente un eco de la homofobia presente hoy: sí importa.  

-¿Cómo te fuiste descubriendo y cómo lo viviste con tu familia?
-Mi género no es fluido, estuvo siempre estático. Lo que ha pasado conmigo es lo que le pasa a todo el mundo: represión de algunas partes de mí por la necesidad de pertenecer. Una vez que solté todo eso y me fortalecí en mi autoestima y dejé de querer “agradar”, me di cuenta de que estaba funcionando “a la mitad”, y que tenía toda una otra mitad sin explorar. Y vino luego un proceso de sentirme completo por primera vez y de maravilla de lo que estaba viviendo, dándome cuenta de que había mucho más de mí que lo que realmente pensaba. Mi familia me ama, todos hemos pasado por una deconstrucción que nos ha servido en base a lo que me pasó a mí, pero desde el principio el amor que nos tenemos es el mismo desde el primer día. Es importante el apoyo de la familia, por supuesto que es un gran aliviante. Por suerte también conozco casos que no han sido así pero aun así han podido salir adelante. Lo único que hay que trabajar es la confianza hacia adelante. A veces creo que si nos toca  vivir estas cosas es para poder enseñarles a nuestras familias.  
-En materia de derechos LGBT: ¿qué logros destacás y qué te parece que falta?
-Desde la aprobación del matrimonio igualitario hasta acá ha habido un gran destape y avance sobre el tema. Aún falta mucho. Uno tiende a encerrarse en un microclima de gente abierta en este aspecto, y suele imantarse hacia ello, como con todo en la vida. A veces se olvida que es, como dije, un microclima. Asomás la cabeza afuera del nicho y quieren comer crudo. Falta mucho, todavía. Por supuesto hay ámbitos más homofóbicos. Hay homofobia por ignorancia, homofobia por repetición, homofobia por miedo. Eso en cualquier ambiente. El artístico es más relajado, no así el ambiente de la industria que se relaciona al arte. El periodismo sigue siendo en su mayoría súper machista (lo viví en carne) y, en general, no ayuda a abrir cabezas. Yo particularmente no he tenido episodios graves de homofobia. Sí he recibido toda la vida comentarios de gente X que intenta ofenderme con decirme puto, o lo que sea. Pero es siempre digital, nadie te dice nada a la cara. Conozco casos, sin embargo, de violencia y daño y maltrato por la misma cuestión.
-En una nota dijiste que tu padre era súper femenino. ¿Linkeás esa representación con tu activismo feminista?
-Mi papá siempre fue una persona sensible, eso le permitió hacer música maravillosa. También tenía eso de líder nato. Yo soy mucho más de unir grupos o de alivianar conflictos más que liderar. Él respetaba mucho a la humanidad en general, en el sentido de que entendía de valores. Crecí viendo mucha desigualdad en el mundo, sobre todo desde un lugar privilegiado que me hacía mucho ruido y no podía dejarlo pasar. Lentamente estos pensamientos fueron concretándose y afilándose a lo que hoy es una defensa de derechos e igualdad para todos. En casa me enseñaron a ser un buen pibe, pero yo forjé mis propias ideas y pensamientos y valores en base a eso.    
Clic para escuchar la entrevista que le hizo Franco Torchia en No se puede vivir del amor. 
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9 de febrero de 2018

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