Lia García, la escritora mexicana que narra las infancias trans

"Es muy relevante que las personas trans escribamos nuestra propia historia y que seamos protagonistas de ella". Entrevista a Lía García, pedagoga, artivista y escritora transfeminista, autora de Niñez combatiendo al virus.

28 de abril de 2021
Georgina González@georginagon
Isabel Campaña, Rodrigo Jardón, Julie Lobster, Ina Riaskov, Miktlan Tonatiuh

Lia García es una pedagoga, artivista y escritora transfeminista originaria de la Ciudad de México. Aquí ha vivido sus 31 años y ha sido el lugar donde se ha caído, levantado, sembrado, florecido y reclamado el mar.  “Yo soy una sirena. Y cuando lo digo recupero el poder de la imaginación porque nos han dicho que imaginar es cosa de locas. Y nosotras, las personas trans desobedecemos cuando imaginamos nuevos mundos, nuevos deseos, nuevos caminos”. Así comienza Lia a contar sobre sí misma.

Desde hace más de diez años Lia apuesta por construir procesos pedagógicos y artísticos sostenidos desde los afectos, la ternura radical y el “tacto desexualizado” en encuentros con niñes y adolescentes trans, juventudes en secundarios y bachilleratos públicos y con personas privadas de su libertad. 

Conversamos con ella sobre su escritura, las infancias y su proyecto literario  Niñez combatiendo al virus. Se trata de una serie de cinco cuentos, concebidos como una herramienta. “Porque la literatura que hay alrededor de este virus y dirigida a las infancias no devela cómo también tiene implicaciones en el cuerpo, en la sociedad y de las violencias racistas, transfóbicas y clasistas alrededor de Latinoamérica”. 

Lia era una niña de 4 años cuando empezó a encontrar  su voz en el agua. Sus tíos la aventaron a un río y le advirtieron —casi como parte de un ritual masculino— “así es como tienes que aprender porque así aprenden los hombres a nadar”. Hizo todo lo posible por mantenerse a flote, se movía para no hundirse pero en un momento sintió que se ahogaba. Lia recuerda que en la lucha por sobrevivir pensó: “si me ahogo me convierto en sirena”. Ese momento, el agua y la figura mitad humana mitad pez le sirvieron de epicentro para reclamar su voz por medio de la escritura, la narración oral y el cuerpo. 

Escritura trans para las infancias

-¿Qué representa la infancia para ti?

La infancia es ese espacio lleno de posibilidades, de ternura radical. De una imaginación expandida que no tendría por qué pasar. El Estado colonial normativo hasta eso nos ha quitado haciéndonos creer que ya pasó cuando todo el tiempo está aconteciendo.

Para mí es muy importante siendo una mujer trans racializada con raíces afrodescendientes regresar a mi infancia. Conectar con ella y sanar heridas que quedaron abiertas, y no necesariamente con el objetivo de cerrarlas sino de transitarlas y escucharlas. Creo que por eso decidí escribir literatura infantil. Es una manera de devolverme a ese lugar.

-¿Qué es la ternura radical y cómo acontece en tu día a día?

Es una acción política, el momento en que nos devolvemos a la infancia para dialogar con nuestra niña interior. La acción de enternecer, de llorar por alegría, de reír con las tuyas, de regresar a esa fragilidad. La ternura está relacionada con lo pequeño, lo sublime. Uno de los actos políticos más fuertes de este mundo es vulnerarse pero hacerlo cuesta trabajo porque nos implica recuperar la memoria desde las emociones.

«Es importante que las personas trans estemos cerca de las infancias»

-¿Por qué decides escribirle a las infancias?

-Porque las infancias no han tenido la oportunidad de tener contacto con las personas trans. Y para mí también es importante que las personas trans estemos cerca de las infancias, y que sea la escritura lo que propicie esa relación afectiva.

-La escritura y la narración oral son herramientas que nos permiten esa cercanía. Así podemos abrir nuestro mundo y de quiénes somos nosotres a las infancias cis y trans. Es muy fuerte porque todavía no se puede concebir que una mujer trans esté cerca de las niñas o de los niños contando cuentos porque está la duda. Hay un miedo relacionado con la sexualidad, se nos sigue relacionando con el abuso y es muy horrible que nos pongan en ese lugar. Entonces esto inaugura nuevas formas de criticar el mundo y probablemente ahí está el temor de que estamos abriendo la posibilidad de transitar. A eso le tiene mucho miedo el mundo, a transitar. 

-¿Qué pasa cuando las personas trans deciden soltar las manos y escribir?

-En un mundo colonial donde nos han tomado como sus sujetos de estudio y se ha hecho extractivismo de nuestras vidas, es muy relevante que las personas trans escribamos nuestra propia historia y que seamos protagonistas de ella. Al escribir, combatimos eso. Todo lo que escribimos las personas trans es una escritura afectiva porque rompe con la estructura que nos ha dicho que no podemos existir.

El lienzo en blanco es un espacio de resistencia. A veces somos como esa hoja en blanco porque no sabemos qué decir frente a tanta violencia. Sin embargo, después comenzamos a escribir nuestras historias y experiencias.

-En un momento donde casi todo se volvió digital ¿por qué estos cuentos los decides escribir a mano y qué implica?

-Porque me interesa que la escritura sea un testimonio vivo del cuerpo. En este país que es el segundo a nivel mundial en matar principalmente a cuerpos trans feminizados pues hay que dar testimonio de que estamos vivas. Escribir a mano y visibilizarlo es un testimonio de eso, de que estoy en movimiento. Y es muy bonito porque se ven los errores, las faltas de ortografía, las fisuras. Es un testimonio de la vida porque en la vida puedo sentir que soy error, que me siento chueca o que a lo mejor voy por buen camino donde seguro habrá caídas, pero no todas duelen necesariamente. Y con ello pretendo dar confianza a la niña, niño o niñe que lea mis cuentos. Me importa que sientan que se pueden equivocar y que está bien.

Los cuentos llegaron a comunidades indígenas 

La serie fue traducida al idioma tzotzil por la poeta indígena Xvet (Ruperta Bautista) desde el territorio maya tzotzil en Chiapas. Y el cuento de “El cubreboquitas azul que no quería tapar boquitas” tuvo traducciones al zapoteco y chontal, lenguas originarias habladas en Oaxaca, a cargo de los maestros Esteban Ríos Cruz y Luis Ángel Leodegario, respectivamente.

“Los textos de Lia estuvieron escritos desde el idioma kaxlan (mestizo), una cultura totalmente diferente a la cultura maya tsotsil en donde no existe el concepto trans, cubrebocas o algunas frases. Y para eso se utilizó otro vocablo para que en maya tsotsil sea entendible”, contó Xvet a Presentes.

Los libros fueron llevados a las comunidades de Asunción Ixtaltepec Oaxaca, Santa María Xadani, Santa Teresa de Jesus, Tehuantepec, San María Petacaltepec y Santa María Zapotitlan gracias a la red artística y de trabajo con la infancia, Binni Bianni.

La librería autogestiva La Reci se encargó de editar e imprimir los cuentos. “De Rosa (La Reci) fue la idea de traducir los textos porque es necesario que estén cerca de las infancias que viven en comunidades no centralizadas donde se ponen en juego otras emociones” explica Lia. 

El intercambio con Xvet se trató de una acción política de escritura que Lia describe como“dos realidades confluyendo: una mujer trans y una mujer indígena”.

Transpedagogía de los afectos

No es la primera vez que Lia se acerca a las infancias. Ha trabajado con la Red de Familias Trans, pero también en escuelas públicas y festivales de literatura infantil y juvenil. Para ella trabajar con las infancias es “un proceso de infiltración, porque las personas trans frente a grupo incomodamos”. 

-¿Cómo es tu relación con las infancias con quienes ya has compartido?

-Cuando estoy cerca me doy cuenta que funciona muy bien encarnar el cuento y hacerlo piel. Son momentos muy preciosos porque también las pequeñas y los pequeños me enseñan nuevas realidades y nuevas formas de sanarme a mí misma, de escucha radical.

Con las infancias trans y cis hay que compartir que las caricias, los abrazos y besos son detonadores para transitar hacia la libertad, para transitar hacia una revolución de sí misma y colectiva. Pero de manera particular con las infancias trans es muy importante hablar del amor porque el Estado nos ha despojado del amor a las personas trans

-¿Dónde están les niñes trans en la literatura y la educación?

-En la literatura infantil y el sistema de educación mexicano las personas trans estamos poco presentes y poco les interesamos, poco les interesa una persona trans dando clases. Cuando aparecemos lo hacemos desde una idea generalizada de chicos que deciden feminizarse y ya está. Hay pocas historias sobre compañerites y compañeritos trans. 

Por eso para mí es muy importante que en Niñez combatiendo al virus haya representaciones de la feminidad, masculinidad y la no binariedad pero también de las ancestras, de los elementos (fuego, tierra, agua, aire) y de las casi que extensiones identitarias en los que se han convertido el cubrebocas, el gel antibacterial, la careta… ¿quién hubiera imaginado que para sobrevivir hay que ponerse la transparencia en la cara? 

-¿Qué planes futuros tienes con tu literatura?

-Con Canuto Roldán detonamos en 2019 un archivo de literatura infantil y juvenil que nombramos Archiva Trans Mariquita. Ahí reuniomos materiales que tocan temas de disidencia, abuso infantil, migración, duelos y antiracismo. Actualmente tenemos alrededor de 500 ejemplares. Nos interesa que en un futuro sea un espacio físico de escucha radical, de fomento a la lectura, de slam poético, una sala de lectura para que las personas trans niñes y adultes puedan encontrar estas historias, mirarse y sanar. 

*Los cuentos de Niñez combatiendo al virus son de acceso libre y pueden ser consultados de manera gratuita en este vínculo. 

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