Protestan a los besos frente a un boliche lesbofóbico de Asunción

La actividad fue convocada en las redes por cinco chicas a las que echaron del club por besarse una semana atrás.

Por Juliana Quintana

Fotos: Jess Insfrán

Más de cien personas de la diversidad sexual en el centro de Asunción participaron de una besatón contra la discriminación por orientación sexual y de género el sábado delante del boliche Toc, Toc (Avda. Colón 320 casi Palma). La concentración se realizó en el centro cultural La Chispa a las 20 para montar carteles con consignas que decían: “Besar es mi derecho”, “Querenos libres”, “Toc, tóxico” y “Derecho de admisión es discriminación”. 

La actividad fue convocada en las redes por cinco chicas a las que echaron del club por besarse una semana atrás. “Estamos acá para amarnos y exigir que nos dejen expresar nuestro cariño en público”, expuso Cecilia Zaldívar, una de las mujeres que fueron expulsadas del boliche. Cerca de las 22, partieron hacia el club nocturno con música, banderas coloridas y cánticos.

Lesbianas, homosexuales, no binaries y personas trans se besaron frente al bar por cinco minutos de corrido, invocando al mismo acto que generó la expulsión de las chicas en un primer lugar. David Amado fue con su novio a la besatón porque considera que lo que sucedió fue una respuesta fascista a la expresión de dos personas adultas que deciden hacer con sus vidas lo que desean. Cree que el derecho de admisión es una excusa para seguir permitiendo conductas violentas hacia lo que escape de la heteronorma. 

El activista bisexual Miliki Chaves dijo a Presentes que los bares deberían cuestionar su derecho de admisión porque habilita un montón de violencia no solo a las personas TLGBI sino hacia las personas campesinas e indígenas. “Tenemos que dejar de normalizar la violencia hacia las personas LGBT que expresan sus deseos y afectos de maneras diferentes. Es inadmisible que guardias de seguridad falten al respeto y agredan físicamente. Me parece que hay que comenzar a aplicar protocolos de prevención de este tipo de discriminación”, expresó.  

Una señora que se negó a ser identificada apareció frente al bar y comenzó a gritar que se dispersaran y que la homosexualidad es una inmoralidad. Niqo Martínez llevaba la vocería de la movilización y exclamó: “No importa cuánto nos agredan, vamos a estar presentes siempre”. La señora le comenzó a estirar del pelo y le rompió la camisa. Estuvo desde el principio del escrache pero, ante el repudio de la gente, acabó yéndose. 

“Dos personas del mismo sexo no se pueden besar”

El sábado 15 de febrero, un grupo de cinco amigas fueron a bailar al club Toc Toc. En un momento, Deb Axé besó a una de ellas y, tres guardias de seguridad se acercaron, la levantaron entre dos y empujaron a todas por un pasillo que daba a la salida de emergencia hasta el exterior del local. 

“Fue todo muy rápido. Mientras les preguntábamos qué pasaba y tratábamos de que suelten a Debby, abrieron una puerta de emergencia que estaba casi al lado nuestro y nos metieron en ese pasillito. Yo no sé cómo reaccioné y comencé a filmar. Nos empujaron y Sigrid se cayó al piso. Ahí nos asustamos más y yo empecé a gritar que no me toquen”, narró Cecilia. 

“Me acuerdo que me puse en el medio del guardia y de una de las chicas y, en ese forcejeo, me lastimaron todo el brazo. Me agarraron fuerte y me empujaron contra la pared”, contó Carolina Rodríguez. Una vez afuera, el gerente les dijo que ese era un lugar privado y que dos personas del mismo sexo no se pueden besar. 

Luego de exigir que les devuelvan las entradas, llamaron a la policía pero cuando llegaron, les dijeron que no podían ingresar a un espacio privado. “No es la primera vez que soy víctima de discriminación en Paraguay. Al menos, me hubiera gustado que se acerquen a decirme que no aceptan a gente LGBT en su local pero la manera que nos sacaron me parece indignante y devastador”, siguió Deb. 

Al día siguiente, Caro y Sigrid fueron a hacer el parte médico al hospital de Barrio Obrero para que queden pruebas de la agresión física que recibieron. Se asesoraron con abogadas del grupo por los derechos de las lesbianas, Aireana, e iniciaron la convocatoria de la besatón en redes sociales. Según contaron, recibieron mensajes de muchas personas denunciando casos similares en otros locales del país: Shamrock, el Bolsi, Britania, shoppings, bares, restaurantes. Los nombres se repiten cíclicamente.

Exigen una ley contra toda forma de discriminación

Aunque en Paraguay, aún no existe una ley contra forma de discriminación, hay elementos legales que protegen los derechos de todas las personas. El artículo 46 de la Constitución Nacional estipula que todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. “No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien”. Así como el artículo 25 que refiere: “Toda persona tiene el derecho a la libre expresión de su personalidad, a la creatividad y a la formación de su propia identidad”.   

Sobre la ausencia de una ley antidiscriminatoria, Carol sostuvo: “Se supone que la ley es la voz del Estado. Si ni siquiera hay una voz a la que podamos apelar es como que no existimos ni importamos y, al final, les otorga derechos a personas como ese gerente de discriminar a quien quiera”. Sigrid considera que es fundamental demostrar cariño y amor hacia las amigas o los vínculos sexoafectivos en cualquier lugar. 

“El modelo político capitalista y heteronormado, a través de distintos estamentos o instituciones como la iglesia, castiga o estigmatiza a las personas con identidades de género y orientaciones sexuales disidentes. Siempre se atacan a las manifestaciones de afecto, por eso es tan importante simbólicamente que el beso se posicione como gesto político ante tanta violencia. El beso es un manifiesto político en sí mismo”, consigno Miliki. 

El besatón delante del boliche se convirtió en un perreo diverso y reivindicativo. “Soy pecadora y yo lo confieso, vamos a comernos despacito a besos”, corearon les manifestantes al ritmo de Ms. Nina, de regreso a La Chispa, donde el beso es libre y sin restricciones. 

Somos Presentes

Apostamos a un periodismo capaz de adentrarse en los territorios y la investigación exhaustiva, aliado a nuevas tecnologías y formatos narrativos. Queremos que lxs protagonistas, sus historias y sus luchas, estén presentes.

APOYANOS

Apoyanos

SEGUINOS

Estamos Presentes

Esta y otras historias no suelen estar en la agenda mediática. Entre todes podemos hacerlas presentes.

COMPARTIR