¿Hetero es diverso? Una campaña peligrosa del gobierno

Nunca escuché a nadie gritar “hetero” como insulto. Ahora, puto, a la orden del día. Todxs quienes nos corrimos de los privilegios de la heterosexualidad aprendimos a convertir la injuria en orgullo.  Quienes pulsamos con un ritmo que desencaja con la coreografía de la heteronorma quedamos descalificados de ese tablero del ‘Juego de la vida normal’ y debimos aprender a sobrevivir con otras reglas. Entonces hoy, cuando desde la cuenta de Twitter de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación dicen que “la heterosexualidad es parte de la diversidad sexual”, a mí me arden las cicatrices que dejó en mí el no ser esa hetero y, según el Gobierno, diversa sexualidad.

#24M “Estuve 17 días desaparecida en el Pozo de Banfield”

Nací en Rosario y soy una trans adulta mayor. A a los 16 años me echaron de mi casa y empecé a ejercer la prostitución porque era la única salida que tenía. En ese momento sólo éramos travestis, no existía la palabra trans. Tuve que irme a Buenos Aires escapando porque en una redada le rompí de un carterazo la nariz a un jefe de policía. Era una niña. Llegué a la casa de una tía y empecé a ejercer la prostitución a escondidas. La luché mucho y además tenía esa rebeldía de la juventud que cuanto más te dicen que no tenés que hacer algo, más lo haces.